Otumba celebra lFeria Nacional del Burro

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En una fiesta singular y con la protección animal habitantes del municipio con encanto, Otumba, celebraron este primero de mayo la Feria Nacional  del Burro.

Otumba cuenta con un refugio llamado Burrolandía, uno de los pocos lugares en el mundo, destinado a proteger y a salvaguardar este peculiar y pequeño animal denominado en peligro de extinción.

De esta forma, la Feria Nacional del Burro es una de las fiestas más emblemáticas, queridas y concurridas de toda la región, en donde miles de personas se dan cita anualmente.

Del 28 de abril al 1 de mayo pasados, miles de visitantes llegaron a la feria y para recorrer y disfrutar de todas sus atracciones. Familias completas visitaron tanto de lugares cercanos como de otros estados del país e incluso otros países, pues el renombre de la feria le ha dado renombre mundial.

Este año en especial, se puso especial interés en el trato digno y estado de salud de los animales participantes, pues los organizadores contaron con médicos veterinarios especializados para revisarlos y atenderlos, también para esta edición, se usó un fuete en lugar de varas o lazos para alentar al burro a correr o actuar.

Los atractivos principales a esta feria internacional de burro son el carnaval de burros disfrazados, la tradicional carrera de burros y competencia de polo sobre burros, sin embargo y un tema importante es el mercado de artículos y productos en torno al burro, pues realmente se ven pocos burros fuera de los eventos antes mencionados, pero la fiesta en torno a este peculiar animal. Hace que miles de personas se conviertan en un extensión de la celebración. Comprando recuerdos, pintando burros, poniéndose la orejas largas y punteadas.

Pero que hacer o visitar ya que estás de visita en Otumba, Asiste y disfruta también de sus monumentos históricos como el ex-convento de la Purísima Concepción Otumba, construcción franciscana, el ex-convento de San Nicolás Oztotipac, ambos del siglo XVI, el acueducto de Zempoala y la casa de cultura o el mismo palacio municipal, el kiosko del jardín central y la infalible no visitar, Burrolandia.

El color y ambiente vivido en esta edición fue satisfactoria para los visitantes, desafortunadamente el alto nivel de venta de bebidas embriagantes consumidas, la cantidad de basura generada y dejada por los asistentes, así como la falta de controles sanitarios funcionales requeridos por autoridades de salud, pues el uso del cubre bocas se dejó de largo en más del 70 % de los asistentes, detalles que dejan mucho que desear.

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