Plusvalía, el valor del trabajo no pagado al obrero.

Compartir

Por medio de volantes, videos y en pláticas generales, el Movimiento Antorchista en su lucha contra la inequitativa distribución de la riqueza social, orienta y educa a la población con la finalidad de cohesionarla, señaló el activista social en la zona, Alejandro Navarro García, a los plenistas de las colonias Espartaco, Manuel Celis y Árbol Solo, al indicar que la riqueza que acaparan los dueños de los medios de producción surge del valor del trabajo no pagado al obrero, orillando a éste último a vivir en pobreza, marginación y desigualdad. La plusvalía -explico- es el valor adicional que se genera a partir del trabajo de las personas. ¿Y cómo es esto? Imagínense que trabajan en una fábrica de ropa y, tu jefe te paga un salario por tu tiempo y esfuerzo, que dado el caso es el salario mínimo, sin embargo, el precio de las prendas es mayor al costo de los materiales y el salario que reciben los obreros y costureros. Esta diferencia entre el valor de lo que producen y el costo de producción se llama plusvalía.

Y consiste en que el patrón obtiene un beneficio extra al vender los productos o servicios que tú y tus compañeros han creado con su fuerza de trabajo. Esta plusvalía que es el trabajo no pagado a cientos, miles o millones de obreros se convierte en ganancia para el empresario o industrial, ya que puede utilizarla para invertir en su negocio, cosa que casi nunca hace, y termina por acumular grandes fortunas, mientras que los trabajadores viven en la pobreza, carentes de seguridad social y servicios públicos.

La plusvalía -aseguró- es generada por el trabajo humano al producir socialmente las mercancías, sin embargo, esta riqueza se la apropian unas cuantas manos injustamente al pagar bajos salarios a los obreros. Ante este panorama el Movimiento Antorchista plantea que los trabajadores deberían recibir una mayor parte de esta plusvalía al crearse empleos formales para todos los que estén en edad de laborar trabajen; al pagar salarios mejor remunerados; al aplicarse una política fiscal progresiva en la que los que ganan más paguen más impuestos y por el contrario los que ganen poco paguen pocos impuestos y por último que estos impuestos al destinarse al gasto social se inviertan en obras y servicios públicos para el bien común; como es el caso actual que se necesita una mayor inversión del gobierno en la creación de infraestructura hidráulica para que la población no le haga falta el agua potable, concluyó. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *