En los Ailes, Nicolás Romero, 600 familias viven la pobreza y marginación.

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Más de 600 familias de la colonia los Ailes del municipio de Cuautitlán Izcalli viven sin acceso al agua potable, sin drenaje y sin servicios de salud, su pobreza y marginación se agravan porque desde el año 2010 el Ayuntamiento autorizó, a unos pasos de esta comunidad, que la empresa Tersa del Golfo asentara un basurero a cielo abierto que ha propiciado el desarrollo de fauna nociva, la proliferación de enfermedades gastrointestinales, conjuntivitis atópica y dermatitis alérgica. Desde hace 14 años el relleno sanitario Bicentenario, como se le conoce oficialmente, recibe miles de toneladas de basura provenientes de la Ciudad de México (75 por ciento) y de los municipios de Nicolás Romero y Tepotzotlán (25 por ciento).  De acuerdo a los Inventarios de Residuos Sólidos Urbanos de la Ciudad de México (IRSU), tan solo en el 2021 el tiradero a cielo abierto confinó 600,000 mil toneladas de basura, lo que representó un ingreso para los dueños de Tersa del Golfo de 109 millones 200 mil pesos, mientras que las 600 familias viven en la insalubridad al encontrarse sus hogares prácticamente inmersos en el basurero.

De las 13,149 toneladas diarias de basura que se generan en la Ciudad de México, son más de 6,000 las que se depositan en este relleno sanitario. Es tal el ambiente fétido que el mal olor llega hasta las colonias La Libertad, Jiménez Cantú y Vista Hermosa del municipio de Nicolás Romero, demarcación por la que transitan, de día y de noche, decenas de tráileres que por el exceso de velocidad o imprudencia han volcado sobre la Vía Corta a Morelia. “En la noche cada dos minutos llega un tráiler de la Ciudad de México a descargar sus desechos; cuando adquirimos nuestro terreno era un lugar tranquilo, hoy no se puede vivir en la colonia, son demasiados los desperdicios que se vierten en el basurero a cielo abierto; el mal olor es insoportable, abundan las ratas, cucarachas y perros” refirió el señor Alberto Domínguez, quien desde el 2003 habita en la comunidad”.

Por su parte doña María, quien tiene su casa separada por una barda enmallada del tiradero, indicó que en años anteriores han solicitado al gobierno municipal y estatal que regule y verifique que el relleno sanitario cumpla las normas ecológicas, para que a su vez disminuya el daño ambiental que ocasiona y las enfermedades que propician el manejo de la basura; sin embargo, denunció que: “las autoridades han hech caso omiso a nuestras peticiones”. Asimismo, han solicitado la introducción de las redes del agua potable y drenaje, las pavimentaciones de las calles y la construcción de un centro de salud con la finalidad de disminuir el impacto social de vivir junto a un basurero, pero la contestación ha sido la misma: “Nada, el gobierno no nos ha solucionado nada”.

Cuautitlán Izcalli es un municipio en donde la desigualdad social daña a más de 21 mil personas que viven en pobreza extrema, más de 185 mil viven en pobreza, más de 164 mil viven en pobreza moderada, más de 119 mil sean vulnerables por carencias sociales y más de 169 mil no tengan acceso a los servicios de salud, de acuerdo al Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2023. Pero en la comunidad de los Ailes todos estos factores convergen para que sus más de 600 familias que la componen vivan olvidadas, marginadas y excluidas de cualquier mejora social.

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