En el mundo cae el salario de los trabajadores

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Abel Pérez Zamorano

Oxfam publicó en mayo pasado un informe titulado “Trabajando para los ricos: la creciente brecha entre trabajadores y magnates”, donde exhibe la diferencia abismal entre las fabulosas remuneraciones de los ejecutivos de grandes consorcios empresariales del mundo y, de otra parte, los magros salarios de los trabajadores. Estos datos exhiben el altísimo grado de explotación de la clase trabajadora mundial, precisamente la única y verdadera creadora de la riqueza, a la cual no tiene acceso y que le es enajenada. De ese informe de Oxfam (realizado en 1,500 empresas en 33 países) y de un reporte relacionado de La Jornada del 1 de mayo de este año, extraigo algunas referencias relevantes.

Dice el estudio de Oxfam: “Crecimiento de salarios de directores empresariales, 20 veces mayor al de los trabajadores [obsérvese que dice “crecimiento”, APZ]. Entre 2024 y 2025, el incremento salarial real de los trabajadores fue de 0.5 por ciento”. Es decir, en ese período el salario real a escala mundial se mantuvo estancado. Aclaro que se trata de salario real, es decir, del conjunto de bienes y servicios que pueden adquirirse con él, que no es lo mismo que el salario nominal, que consiste en la cantidad de dinero que recibe el trabajador por la venta de su fuerza de trabajo.

Pero aun en el caso de que el salario nominal suba, es decir, el trabajador reciba una mayor cantidad de dinero, si los precios aumentan en mayor proporción (o sea, más que el salario), anularán todo ese incremento, y el salario real se verá reducido, porque, como bien dice el pueblo: cada vez alcanza para menos; aunque en cantidad de pesos aumente, su poder de compra disminuye. Y así ha ocurrido en la realidad. El informe citado puntualiza: “entre 2019 y 2025, en términos reales, los precios de los alimentos aumentaron un 15 por ciento y los de la gasolina un 14 por ciento”.

Refiriéndose a las remuneraciones de altos ejecutivos, Oxfam dice: “En 2025, el aumento de las remuneraciones que percibieron los mil 500 directores mejor pagados del mundo fue 20 veces superior al avance del salario de los trabajadores”. Entiéndase bien: aquí no se habla del monto recibido: se compara el aumento de unos con respecto a otros, y al respecto, vemos que la retribución de los ejecutivos aumenta mucho más rápido que la de los trabajadores. Esto tiene que ver con otro concepto: el llamado “salario relativo”. Bien puede ser que aumente el salario real mismo, en la medida que sea, pero hay que comparar eso con la parte de la riqueza que se apropia el capital. No basta saber que el salario nominal, o incluso el real, aumentó en tal o cual porcentaje; hay que mirar, por el otro lado, cuánto se embolsaron los altos directivos y sus jefes, los capitalistas, es decir, qué proporción de la riqueza se apropian unos y otros. Y como muestra Oxfam, en el mundo el salario relativo disminuye. Cada vez representa un porcentaje menor de la riqueza creada. Veamos.

El estudio de Oxfam puntualiza que los mil 500 directores ejecutivos mejor pagados del mundo percibieron el año pasado una remuneración 54 por ciento superior a la de 2019. “De hecho, precisó, los 10 directores ejecutivos mejor pagados recibieron en conjunto más de mil millones de dólares en 2025 y cuatro de ellos ganaron más de 100 millones de dólares el año pasado. Entre los mejor pagados se encuentran el director ejecutivo de la corporación de semiconductores Broadcom, que recibió 205 millones de dólares; los inversores y banqueros Blackstone y Goldman Sachs, que recibieron 126 millones y 119 millones de dólares, respectivamente; y el director ejecutivo de Microsoft, que recibió 96 millones de dólares”. Y resume Oxfam: “la riqueza total de los multimillonarios aumentó en 126 mil dólares por segundo en 2025”. Obsérvese que hasta aquí se habla de las ganancias de los directivos empresariales, que, a veces, son también propietarios. Y sobre estos últimos, agrega: “La riqueza de los milmillonarios ha alcanzado máximos históricos en 2026. En solo 12 meses, han ganado 4 billones de dólares”.

El contraste es insultante, pues al tiempo que los potentados se embolsan la riqueza mundial, el ingreso real de los trabajadores disminuye: “la fuerza laboral global recibió un aumento salarial real de 0.5 por ciento entre 2024 y 2025, y una reducción de 12 por ciento en los salarios reales entre 2019 y 2025. Esto significa que, en promedio, el salario de los trabajadores en 2025 fue dos mil 326 dólares menor, en términos reales, que en 2019; los empleados trabajaron efectivamente 31 días gratis en 2025 y 108 días gratis en total desde 2019”. De continuar así las cosas, refiere el informe: “el trabajador promedio ‘tardaría 490 años’ en ganar lo que el director ejecutivo promedio percibió en 2025”.

Como consecuencia de esta bárbara sobreexplotación de la clase trabajadora mundial –y aquí, obviamente, están incluidos, y de forma destacada, los trabajadores mexicanos, entre los peor pagados del mundo–, dice Oxfam, “una de cada cuatro personas en el mundo padece hambre y el 48 por ciento de la población mundial vive en la pobreza”. Atendiendo a esas estimaciones, y considerando que la población mundial oscila en torno a 8,300 millones de habitantes, tendremos que más de dos mil millones padecen hambre y más de 3,900 millones están en la pobreza. Y la desigualdad se ahonda.

Lo publicado por Oxfam nos permite apreciar el grado de explotación de los trabajadores del mundo, sometidos a una verdadera esclavitud moderna, que apenas si perciben lo indispensable para su estricta sobrevivencia. Esto último es, por cierto, uno de los pilares en que descansa el sistema de apropiación capitalista de la riqueza y el régimen mismo del trabajo asalariado, condición fundamental del capital: el trabajador debe percibir estrictamente lo indispensable para no morir de hambre, y no más, pues podría adquirir medios de producción propios, dejar de ser asalariado y liberarse, como los esclavos manumisos en Roma.

Y pone también de relieve la verdadera naturaleza rapaz del capitalismo en su expresión más acabada, pues precisamente la expoliación de la clase trabajadora, sometida de mil y una formas al dominio de las grandes corporaciones, es lo que verdaderamente representa el imperialismo. En su beneficio son las guerras que desata en el mundo entero, instigadas desde la oscuridad por los monopolios internacionales; ellos atizan el fuego. Y el único valladar que puede oponérseles es la unidad de los pueblos oprimidos del mundo; de no hacerlo, serán devorados por el Moloch

 

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