Abel Pérez Zamorano
Instrumentar un modelo económico eficiente y equitativo, protector de la soberanía y promotor del desarrollo, demanda ingentes recursos, y un esquema fiscal justo. Teóricamente, los impuestos deben regresar al pueblo como servicios públicos y gasto social, pero los gobernantes, en una visión patrimonialista, consideran suyo el erario y se arrogan el derecho de gastarlo a su gusto, o al de sus padrinos del gran capital, no en lo que la sociedad requiere. Por ejemplo, en lugar de aplicar los impuestos cobrados en mejorar las carreteras, se las deja deteriorar y se nos impone peaje en autopistas de cuota: doble pago. En otra doble tributación, los impuestos directos gravan el ingreso del contribuyente, como el ISR, que los trabajadores pagan de su salario (19.6%), además de los indirectos, aplicados al público en el consumo, cuando compra, como el IVA o el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS). Pagamos doble.
Sufrimos un esquema fiscal regresivo que impone a ricos y pobres igual porcentaje a pagar de sus ingresos, con lo que se acumula la riqueza. El IVA, aplicado por igual, es también regresivo, pues los más pobres gastan una proporción mayor en bienes de primera necesidad; no ahorran. Y es muy elevado. Somos sexto lugar latinoamericano con mayor IVA (16%): en Bolivia y Costa Rica se paga 13%, Ecuador, Guatemala y Venezuela 12, Puerto Rico 11.5, Paraguay 10, Panamá 7 (Economipedia, 21 de agosto de 2015). En el mundo ocupamos el sitio 29 entre los países con mayor IVA (Banco Mundial).
La carga fiscal sobre los más ricos es irrisoria. Entre los países donde quienes más ganan más pagan, en la OCDE y la UE, “México ocupa el puesto número 40 de 41 evaluados” (Tax Foundation, El Financiero, 19 de mayo de 2020). Por otra parte: “La recaudación tributaria en México, medida como porcentaje del PIB, es la menor dentro de los países miembros de la OCDE. En donde presenta mayor rezago es en la recaudación de gobiernos locales y los impuestos al capital, como impuestos sobre la propiedad e impuestos sobre la riqueza […] La baja recaudación observada hace necesario discutir la necesidad de una reforma fiscal, analizando a fondo la recaudación de gobiernos locales y los impuestos al capital” (Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, CIEP, 26 de marzo de 2019).
Entre 35 países de la OCDE, ocupamos el último lugar en recaudación: 16.5% del PIB (el promedio 33.8%). El más alto es Dinamarca, 46.3%; “Este país aprovecha sus ingresos fiscales relativamente altos, sobre todo para subsidiar la educación superior: la universidad es gratuita para todos los ciudadanos” (El Economista, 29 de julio de 2021). Le siguen: Francia y Alemania, que recaudan de quienes tienen dinero y distribuyen mediante gasto social e inversión pública entre quienes menos tienen. “En teoría […] cuanto más alto sea el ratio del PIB, mayor será la proporción de dinero que se destina a las arcas públicas y si se gestiona eficazmente, podría favorecer al sector de la salubridad y a la prosperidad económica en el largo plazo” (Ibíd.).
Frente al esquema fiscal regresivo, altamente concentrador, el progresivo distribuye, aplicando más impuesto a quienes más ganan. A este respecto, es necesario hacer aquí un alto para señalar que en México ha destacado el ingeniero Aquiles Córdova Morán, Secretario General del Movimiento Antorchista, como el único líder social y pensador que ha tenido la valentía intelectual y política de proponer, reiteradamente, desde hace muchos años, la aplicación de un régimen fiscal progresivo como mecanismo distributivo, complementándolo (en lo que ha denominado los “cuatro ejes fundamentales de un nuevo modelo económico”), con el gasto social, generación de más empleos y elevación de salarios …

