La educación política, herramienta para el progreso.
La educación política del pueblo trabajador es a la vez una herramienta de progreso y un instrumento, a mediano y largo plazo, de la transformación de la sociedad, indicó la activista del Movimiento Antorchista en la zona, Fany Mendoza Mejía, al entregar los medicamentos que fraternalmente donó la población de Cahuacán a la Casa de Salud de Casa Vieja, institución que gestionó, desde su construcción la organización social en Nicolás Romero.
En este contexto, la líder social argumentó, en México, como consecuencia de un sistema económico que concentra el poder y la riqueza en unas pocas manos, que a su vez controlan “democráticamente” el destino de nuestro país, muy pocos trabajadores se interesan en participar políticamente en las decisiones socioeconómicas que toma el gobierno, lo que conduce gradualmente al aumento la pobreza entre el pueblo, por ello el Movimiento Antorchista, para contrarrestar la desigualdad existente, en su trabajo diario, une, organiza y desarrolla la conciencia de clase y fraternidad entre los mexicanos, con el objetivo de transformar la sociedad y garantizar como un primer paso el empleo bien remunerado, un pago de impuestos equitativo y la construcción de obras y servicios para el bien del mismo pueblo.
La clase gobernante en el poder -dijo- piensa y cree que el pueblo es ignorante e incapaz de pensar por sí mismo, por lo que lo somete y controla por medio reformar las leyes, el ejército, la policía y sobre todo por los medios masivos de comunicación, en los que el internet, la televisión y la radio hoy juegan su papel de adoctrinamiento y manipulación de la sociedad. Sin embargo, ella misma al apoderarse, mediante la explotación del trabajador, de la riqueza y hacer un lado las necesidades de obras y servicios que requiere la población, está aumentando la desigualdad y creando las condiciones sociales para que el pueblo se inconforme y se revele ante el sistema.
En estas circunstancias la tarea del Movimiento Antorchista, por ahora, consiste en educar políticamente a las grandes mayorías, al darles a conocer el poder que tienen si se unen, organizan e intervienen políticamente en las decisiones estructurales de México; el primer paso consiste en hacerlos conscientes de su fuerza y de su inteligencia que, despertando, podrá evitar que el gobierno actual, como los anteriores siga dañando a México y a su gente.
