Los aceituneros de Xochiaquita La Bella.
El joven poeta español Miguel Hernández, cuando escribió su poesía en 1937, escribió para la posteridad uno de sus más hermosos y conocidos poemas “ACEITUNEROS” que en los tiempos que corren le va bien al pueblo de Xochiaca, “Xochiaquita la Bella” como cariñosamente se le llama, y su valiente respuesta ante la furiosa embestida del gobierno municipal y su presidenta municipal, Xóchitl Flores Jiménez, quien quiso arrogarse el derecho de realizar ella misma la Feria de la Aceituna que tradicionalmente se ha celebrado en Xochiaca: quiso llevarla a la cabecera y cuando no pudo contra la férrea decisión de defenderla por parte de los aceituneros y de no aceptar la humillación que ello hubiera representado, no reparó en gastos para montar una feria falsa por puro capricho que desde su confirmación avizoró el fracaso. Fueron muchas las argucias y artimañas que la administración morenista utilizó para convencer a los aceituneros, de traicionar a su pueblo y a sus paisanos, para trasladarse a la cabecera y cambiar de feria. Dinero, amenazas, favores encubiertos y descarados entre otros y hasta utilizaron la fuerza pública; pero, aunque algunos cuantos cayeron en su juego, el grueso de los aceituneros se mantuvo valiente, erguido e insobornable, logrando imponerse a las autoridades y su propuesta irracional: la feria se celebró junto a los viejos olivos que la originaron y hasta el cambio de calle a la que fue obligada les resultó favorable.
El pueblo de Chimalhuacán se volcó en solidaridad y apoyo a los “aceituneros altivos”, como reza la poesía, y asistió como nunca a la “Feria de la Aceituna” en su edición número 14: llegaron visitantes de todos los pueblos incluida la cabecera municipal; llegaron de diversas comunidades, de otros municipio y Estados y también de otros países. Las instituciones educativas no podían faltar, igual que en otros años. La afluencia con respecto al año anterior se triplicó y el resultado fue bueno para los participantes, expositores, comerciantes, artistas, vecinos y demás visitantes. Todo ello, gracias a la unidad y valentía de los aceituneros encabezados por su patronato y a la solidaridad mostrada por el pueblo Chimalhuacán, los municipios circunvecinos, los Estados y los visitantes en general. La población si bien es cierto acudió a los bailes organizados por el Ayuntamiento, hizo el vacío a la “Feria de la Aceituna y el olivo”, que así llamaron a la feria espuria, a la caricatura, al remedo que quisieron montar en lugar de apoyar, como es su obligación el trabajo y el esfuerzo del pueblo de Xochiaca. A Xóchitl Flores no le basta con destruir lo logrado para el pueblo producto de su esfuerzo de muchos años, también quiere acabar con las tradiciones y costumbres que vienen a mejorar un poco la economía de nuestros pueblos. Gracias infinitas a todos los participantes. Valentía, unidad y solidaridad ante la traición, la ignorancia y la irracionalidad del mal gobierno de la morenista Xóchitl Flores Jiménez.

