Antorcha me hizo sentir importante: Ray Acosta.

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 Isabel Pablo, ama de casa, estaba muy concentrada en sus labores. Su atención estaba dividida entre lavar platos y cuidar al pequeño Javier. En su casa, se escuchaban, mezclados, sonidos del agua en el fregador, el carro del “fierro viejo”, la televisión y una voz cantando música mexicana. Isabel se detuvo de inmediato. ¿De quién era esa voz? Levantó la mirada ¡y se dio cuenta que no era otro que la voz su pequeño hijo! Desde muy pequeño, Javier de Jesús Castañeda sorprendía a su mamá, Isabel Pablo Medina, con su interés por la música. Lo que al principio parecía ser solo una curiosidad natural en el niño, pronto reveló un talento especial. Isabel recuerda con claridad cómo, siendo apenas un niño, en el kínder, a Javier se le dio la oportunidad de cantar frente a su clase. Ese día, su voz resonó con una fuerza que pocos esperaban de alguien tan pequeño. Desde entonces, Isabel y su esposo comenzaron a notar que en Javier había algo especial: su pasión por la música. A medida que crecía, también lo hacía su entusiasmo por el canto. Fue en la escuela primaria cuando su potencial capturó la atención de sus maestras, quienes no tardaron en descubrir el brillo de su voz. Una de ellas, la maestra Nohemí, quedó tan impresionada con su talento, que decidió llevarlo un paso más allá, invitándolo a participar en el Concurso de Voces que organiza el Movimiento Antorchista, una iniciativa reconocida por impulsar el desarrollo artístico y cultural de la gente que no tiene el privilegio de acceder a la cultura de otra forma. Las maestras Luz y Noemí también fueron guías y compañeras en el camino de Javier, apoyándolo para que se preparara y se presentara con seguridad en el certamen.

El Concurso de Voces del Movimiento Antorchista es más que una competencia de canto; es un espacio en el que niños, jóvenes y adultos de distintos contextos y talentos, se dan cita para demostrar sus habilidades, compartir experiencias, fortalecer sus vínculos con el arte y poner al alcance del pueblo el talento del pueblo ¡sin cobrar un solo centavo! Javier y su familia sabían que no sería fácil destacar en un evento con tantos participantes, pero el niño tenía una confianza especial. Al llegar el día de la competencia, se le notaba nervioso, pero ilusionado, seguro de que su esfuerzo y la preparación que había tenido lo llevarían a destacar. “Sabía que iba a tener un lugar”, comentó Javier al ser entrevistado, mostrando la determinación de quien se ha esforzado y se siente listo para los retos de la vida. El viaje a Pachuca, lugar donde se llevaría a cabo el concurso, fue otra experiencia inolvidable. Isabel y Javier abordaron un autobús junto a otros artistas, entre ellos jóvenes bailarines de la Escuela de Bellas Artes de Texcoco, que también participarían en la modalidad de coro. Al subir al camión, Isabel no se pudo contener: “Antorcha me hizo sentir importante. Cuando vi a tantos jóvenes que subían al camión, como nosotros, me sentí parte de algo grande y ver a mi hijo convivir con otros artistas, es algo que no olvidaré”, dijo Isabel antes de partir a Pachuca. La camaradería, el apoyo mutuo y la emoción de todos por el evento llenaron de alegría el trayecto. Con cada kilómetro, el entusiasmo crecía y la esperanza de que Javier pudiera obtener un buen lugar se hacía más fuerte. En el espectacular marco del teatro Gota de Plata de Pachuca, Hidalgo, la emoción de Isabel iba en aumento a medida que se acercaba el momento de la presentación de su hijo. En el fondo, confiaba en su habilidad, pero los nervios de madre estaban presentes. No solo la emoción de verlo cantar, sino de acompañarlo en cada paso del proceso le dio un sentido de importancia y orgullo que la hacía sentirse plena. Por su parte, Manuel, su esposo, compartía ese sentimiento y estuvo a su lado en cada instante.

Enfundado en su traje de charro, con el sombrero en la mano, Javier subió al escenario con valentía y cantó con el corazón, ofreciendo una interpretación que conmovió a los presentes. Su talento brilló y, al final del día, obtuvo el tan ansiado primer lugar en la categoría infantil. Las ovaciones y felicitaciones no se hicieron esperar; Javier había ganado y cumplido su sueño. Para Isabel y Manuel, el triunfo de su hijo no solo era el reflejo de su dedicación, sino una confirmación de que el esfuerzo y el amor que le habían dado para que siguiera sus sueños estaban rindiendo frutos. De vuelta en casa, Isabel y Manuel saben que este logro es solo el comienzo. Se han comprometido a seguir apoyando a Javier en cada paso que quiera dar en su carrera artística. “Espero que no sea la última experiencia”, comentó Manuel, orgulloso de su hijo y de los esfuerzos que como familia han hecho para estar siempre a su lado. Este éxito es una inspiración para otros padres y jóvenes que ven en el arte una oportunidad para desarrollarse y convertirse en mejores personas, más sensibles ante los problemas de los demás, algo que logra el arte bien encaminado. La familia también reconoce el valor del Movimiento Antorchista en la promoción de las artes. Gracias a su apoyo, niños y jóvenes, como Javier, encuentran plataformas que los impulsan y les abren puertas hacia futuros llenos de oportunidades y de crecimiento personal. Isabel y Manuel miran hacia adelante, con la esperanza de que su hijo pueda participar en muchas otras actividades como esta. Ahora, esperan el siguiente gran evento de Antorcha, el Encuentro Nacional de Teatro, seguros de que descubrirán otros talentos a través del teatro, que, como sus hijos, han sido impulsados por Antorcha y que les permitirán tocar corazones de otros. El XXIII Encuentro Nacional de Teatro organizado por el Movimiento Antorchista se celebrará en el San Luis Potosí del 22 al 24 de noviembre con la presentación de más de 500 actores en escena en tres teatros y más 20 puestas en escena.

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