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Gabriel Hernández García

Cada año, en las escuelas antorchistas, en todas las graduaciones y clausura de cursos escolares, se considera necesario elegir un lema que permita la reflexión de algunos problemas de carácter nacional o mundial

El lema de este año se denomina “Es la hora de los pueblos”, tomado de una reflexión que el Ingeniero Aquiles Córdova Moran hizo sobre la situación mundial.

La frase, además de ser relativamente bonita, es profunda y es, además, un llamado para la acción.

Todos estamos, bien o medianamente enterados de hechos que ocurren en otros partes del mundo y la mayoría de las veces, consideramos que estos tienen poco que ver con nosotros, con nuestra vida cotidiana; sin embargo, lo que acontece en América, Asia, Europa o China, nos afecta, directa o indirectamente y de una manera grave.

Estamos enterados y hemos sido testigos de las guerras que han ocurrido en Yugoslavia, Afganistán, Libia, Irak y, más actualmente, en Ucrania, Palestina, el Líbano e Irán.

Pero… ¿cuál es la explicación verdadera de estos conflictos?

Los antorchistas hemos planteado que las guerras, cuando ocurren, nunca se dan por casualidades o caprichos personales, y que la explicación dada por los medios de comunicación es falsa y tendenciosa para justificar, casi siempre, la actitud agresiva de quien las provoca, ocultando así sus verdaderas intenciones.

En realidad, la explicación de estos conflictos militares es más profunda y descarnada; las guerras e intervenciones militares de las que hemos sido testigos, en años anteriores (y también las actuales) son casi siempre una acción fría y certeramente calculada para apoderarse de los recursos y riquezas naturales de los pueblos.

Así lo ha venido haciendo, desde el siglo XIX, los países capitalistas, encabezados y representados, actualmente, por Estados Unidos.

Este país, que dice ser el reino de la democracia y de los derechos humanos, ha invadido militarmente a más de setenta países y asesinado a más de 38 millones de personas en las intervenciones militares que ha perpetrado en el mundo entero. En todos los países que ha sometido violentamente, solo ha dejado muerte y destrucción; verdaderos holocaustos, que estremece de horror, a los hombres nobles y buenos que existen en el mundo.

Solo por mencionar algunos: nos invadió, a los mexicanos, en 1848 y nos quitó la mitad de nuestro territorio sufriendo más de 16 mil muertos; en el 2001 invadió Afganistán y causó la muerte de 176 mil afganos, entre ellos Osama Bin Laden, asesinado  el 2 de mayo del 2011;  en 2003 invadió Irak, derrotó a su ejército, capturó a su presidente, Sadam Husein y lo ahorcó en el 2006, los muertos iraquíes se calculan en 110 mil en 2011; invadió y bombardeó Libia y también destruyeron su ejército y asesinaron a su líder, Muamar Gadafi. Y si no queremos ir más lejos, en el presente año, un comando armado penetró  en Venezuela y secuestró a su presidente, Nicolás Maduro causando, además la muerte de 32 militares cubanos.

Por otro lado, el Estado de Israel, avalado y financiado por Estados Unidos, ha provocado la destrucción de Palestina en la franja de Gaza desplazando 1.9 millones de personas, destruido o dañado, nueve de cada 10 hogares, 21 mil 289 niños han sido asesinados y mantiene una negativa rotunda a la entrada de alimentos a la zona de conflicto provocando con ello la muerte por hambre de muchos niños y adultos. Un verdadero genocidio ante los ojos del mundo y lo mismo viene haciendo, Estados Unidos contra Irán, con la diferencia de que este último ha respondido militarmente, y con relativo éxito, al poderío militar del fascismo imperialista norteamericano.

El poderío militar de EE.UU ha sido, hasta ahora, avasallador, pero nada es eterno y tal parece que está llegando a su fin, en  Ucrania no ha podido derrotar a Rusia y en Irán está recibiendo una respuesta inesperada. La era de abusos, destrucción, masacres y robo indiscriminado por parte del imperialismo está llegando a su fin.

Los pueblos tienen que entender que la apatía, la indiferencia, la inconsciencia y el miedo solo provoca que los poderosos abusen más; tienen que organizarse y oponerse  al imperialismo para que termine esta época en la que impera la ley del más fuerte

Es en este sentido como cobra importancia la consigna: “Es la hora de los pueblos” pues, al respecto, está plena y absolutamente probado que la única forma de parar la actitud guerrerista de imperios asesinos como el de Estados Unidos, es la organización y la movilización consciente y enérgica del pueblo.

Ante las amenazas de Estados Unidos de invadir México es la hora de que el pueblo de México tome consciencia, se organice y se oponga masivamente al intento de apoderarse de nuestro país y de nuestras riquezas naturales. Tenemos que entender que si no lo hacemos lo que pasa en Gaza también puede ocurrir con nosotros.

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