Secihti promueve Curso de Programación Científica en Python de la Escuela Latinoamerican

● El curso, que se realiza en coordinación con la UNAM, reúne a estudiantes, personas posdoctorantes e investigadores de países de América Latina para fortalecer competencias avanzadas en programación aplicada a la investigación científica
● La secretaria Rosaura Ruiz Gutiérrez dijo que la diáspora científica fortalece a México con conocimiento, colaboración e innovación en áreas como la IA
Al iniciar el 2º Curso Avanzado de Programación Científica en Python de la Escuela Latinoamericana de Programación Científica Avanzada en Python (ASPP-LatAm, por sus siglas en inglés) en coordinación con la Universidad Nacional Autónoma de México, la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz Gutiérrez dijo que las herramientas tecnológicas tiene hoy gran potencial en el uso científico, como la inteligencia artificial, pero ello exigen comprensión, pensamiento crítico y responsabilidad.
“No podemos limitarnos a aceptar resultados producidos por sistemas cuyo funcionamiento no entendemos. Las y los científicos deben contar con las capacidades necesarias para evaluar esas herramientas, identificar sus límites y utilizarlas con rigor”, aseguró la secretaria.
Ante jóvenes estudiantes de posgrado de México y de países como Cuba, Colombia, Chile Perú, Uruguay que recibirán capacitación de científicos de Alemania, Francia, Polonia, España y Suiza, la secretaria aseguró que “América Latina necesita una comunidad científica cada vez más conectada, capaz de desarrollar capacidades propias y de colaborar para aprovechar estas herramientas en beneficio de nuestras sociedades”.
Explicó que la ciencia contemporánea se desarrolla en un modelo híbrido, donde las personas investigadoras formulan las preguntas, construyen los modelos e interpretan los resultados, mientras que los sistemas computacionales permiten procesar grandes volúmenes de información y simular fenómenos complejos.
“En este escenario, la computación no sustituye la práctica científica: la transforma y exige nuevas capacidades”, agregó.
La titular de la Secihti celebró que este curso contribuya a consolidar redes de colaboración entre instituciones, disciplinas y países, al considerar que América Latina requiere fortalecer una comunidad científica integrada, capaz de desarrollar habilidades propias y aprovechar de manera conjunta las herramientas digitales para atender los grandes desafíos de la región.
En ese sentido, reconoció el trabajo de Carlos Echeverría Serur, coordinador general del curso y miembro del departamento de Psicología de la Universidad Humboldt de Berlín, Alemania. «Él es parte de la diáspora de mexicanos que se van al extranjero y que queremos recuperar. […] Es un ejemplo de cómo funciona nuestro programa de las diásporas académicas, donde las y los mexicanos que están en el extranjero trabajando, regresen presencial o virtualmente», expresó.
Destacó que el desarrollo científico de México también se fortalece gracias a la comunidad de científicas y científicos mexicanos que desarrollan su labor en el extranjero, pero mantienen vínculos con el país para compartir conocimientos y formar nuevo talento.
La secretaria Ruiz Gutiérrez subrayó que la diáspora académica mexicana constituye una de las mayores fortalezas del sistema nacional de ciencia, al mantener una estrecha relación con las instituciones del país y contribuir activamente a la formación de especialistas.
Por su parte, Carlos Echeverría recordó que la primera edición de esta escuela se realizó en 2023 y destacó que este segundo curso representa un paso decisivo para la formación de una nueva generación de científicas y científicos en México y América Latina.
Explicó que el cuerpo docente está integrado por investigadores que promueven la filosofía del software libre y la colaboración abierta.
En tanto, la directora de Docencia en TIC de la Universidad Nacional Autónoma de México, Cristina Múzquiz Fragoso, enfatizó que uno de los principales valores de la Escuela es la posibilidad de construir redes de colaboración entre las y los participantes.
Destacó que la modalidad presencial favorece el intercambio académico y el establecimiento de vínculos profesionales indispensables para el desarrollo de la investigación científica, puesto que la innovación es un proceso colectivo.

