En Ecatepec conviven dos realidades separadas por algunos metros

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Yarely Martínez Montes

Ecatepec de Morelos, Estado de México.- Hay ciudades donde basta recorrer unos cuantos kilómetros para encontrar dos países completamente distintos; si partimos de una zona donde hay casas amplias, calles pavimentadas, parques, escuelas privadas, comercios y servicios que funcionan con relativa normalidad, cuadras más adelante encontramos familias que llevan décadas esperando pavimento, drenaje, agua potable, alumbrado o simplemente una calle por donde puedan caminar cuando llueve.

La desigualdad entre ricos y pobres está presente en el lugar donde una persona nace, en la calidad de la vivienda, en el acceso a la educación, en los servicios públicos, en el tiempo que tarda en trasladarse al trabajo y hasta en las posibilidades que tiene una familia para enfrentar una enfermedad o una emergencia de salud.

Esa desigualdad puede observarse a lo largo de todo México, pero también dentro de una misma ciudad.

Datos oficiales muestran que la desigualdad económica continúa siendo uno de los grandes problemas del país, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI encontró que el 10% de los hogares con menores ingresos tuvo un ingreso corriente promedio de 16 mil 795 pesos trimestrales, mientras que el 10% con mayores ingresos alcanzó 236 mil 095 pesos trimestrales. Es decir, el promedio fue aproximadamente 14 veces mayor que el del primero.

En el 2022 fue el último año disponible para la medición multidimensional de pobreza de CONEVAL. En él, se reportó que 46.8 millones de mexicanos, 36.3% de la población estaban en situación de pobreza, de estos 37.7 millones estaban en pobreza moderada y 9.1 millones en pobreza extrema. La carencia social reportada fue la falta de acceso a la seguridad social, 64.7 millones de personas se encontraron en esta situación. le siguieron la carencia de acceso a servicios de salud con 50.4 millones y por último el rezago educativo con 25.1 millones.

¿Qué puede hacer una familia con los recursos que tiene y qué oportunidades existen en el lugar donde vive?, ¿qué sucede cuando dos familias viven en la misma ciudad, pero una tiene acceso prácticamente inmediato a todos los servicios y la otra lleva décadas esperando los servicios básicos?

Ecatepec es uno de los lugares donde estas preguntas pueden responderse con claridad. El municipio tiene dos realidades separadas por unos cuantos metros, ya que es uno de los municipios más poblados del Estado de México y uno de los ejemplos de esta desigualdad en el país; el crecimiento de la población provocó la aparición de grandes fraccionamientos y colonias que durante años han tenido un crecimiento desmedido.

Ahora podemos encontrar que dentro del mismo municipio zonas residenciales y de ingresos medios junto a colonias donde todavía existen problemas de pavimentación, agua potable, drenaje y alumbrado, entre otros servicios básicos, la gran diferencia es muy notoria.

Entre los fraccionamientos más comunes se encuentra el de las Américas, una zona de clase media. Una investigación de la UNAM sobre este conjunto habitacional, lo describe como un desarrollo de interés social que también llegó a albergar distintos estratos, incluyendo sectores medios. La propia documentación sobre el conjunto señala que existen viviendas clasificadas como residencial, interés medio e interés social; este fraccionamiento aun con sus problemas ha sido el de mayor crecimiento poblacional, pero también de servicios elementales que muchas colonias carecen.

Del otro lado del municipio, hacia la zona norte el paisaje cambia. Las diferencias comienzan a ser visibles en las calles y en los servicios básicos. La colonia Luis Donaldo Colosio es uno de los ejemplos más claros.

Una nota periodística de 2016 señalaba que esta colonia tenía entonces alrededor de 21 años de existencia; habría comenzado a consolidarse aproximadamente a mediados de los años noventa. Este mismo reportaje estimaba alrededor de 15 mil habitantes en aquel momento y se describía la falta de servicios básicos. En el año 2021 se documentaban carencias de agua potable, pavimentación y alumbrado público; todavía en el año 2025, habitantes de algunas calles esperaban la pavimentación desde hacía más de 25 años.

En mayo de 2026, después de 30 años, comenzaron trabajos de pavimentación solamente en cinco calles que habían permanecido como vialidades de tierra.

Aurelia Martínez, vecina de la calle Tláloc, recordó que durante las lluvias, la calle se convertía en una zona severamente afectada que complicaba el paso de vecinos y vehículos, además de que la pavimentación fue pagada por los propios vecinos: “El gobierno envío el material y cada vecino tenía que pagar nueve mil pesos de mano de obra sin banqueta; si queríamos la banqueta, teníamos que pagar 12,500, además no avanzaron la obra hasta que todos los vecinos dieran el 50 %, y si nos atrasábamos, no pavimentaban nuestras calles. Hace poco vino la presidenta municipal a inaugurar una de ellas y algunos vecinos reclamaron que también nosotros pagamos no solo el municipio”. Aurelia manifestó su inconformidad por este supuesto servicio.

Otros vecinos como Ángel Vázquez señalaron que sus calles no fueron beneficiadas porque muchos no contaban con el recurso que solicitaron, ya que es mucho para quienes solo viven con lo del día: “Prefiero comer que pagar una calle que le toca al gobierno”, señaló.

Otro caso es Ciudad Cuauhtémoc. La comunidad comenzó a conformarse en la zona del Cerro de Chiconautla durante los primeros años de la década de 1980, de acuerdo con la Fundación Educación Teresiana. Muchas de las familias que llegaron a la zona participaron directamente en la construcción de espacios comunitarios y de una escuela mediante faenas, algunas familias provenían de San Juanico, después de la tragedia.

Hoy más de cuatro décadas después, algunas de las necesidades siguen siendo básicas. En septiembre de 2025, el gobierno municipal anunció una inversión de 100 millones de pesos para infraestructura hidráulica en Ciudad Cuauhtémoc, incluyendo un tanque de almacenamiento de cinco mil metros cúbicos y rehabilitación de la red, con una estimación de beneficio para más de 200 mil habitantes, pero solo ahí quedo, como un anuncio que a más de nueve meses no se ha visto.

En junio de 2026 el problema del agua volvió a mostrar su dimensión; el gobierno municipal informó que realizó reparaciones de cientos de fugas en la colonia y describió deterioro, fracturas y colapsos de tuberías, sin embargo, vecinos de la colonia señalan que: “solo vienen, medio tapan y las fugas de agua siguen todavía en la avenida de las Torres. El gobierno solo nos engaña, no tenemos agua, cuando nos manifestamos vienen un día, nos dan agua y a los tres días otra vez no hay, algunos vecinos se desesperan, porque no tienen cisterna y menos tinaco, por eso van al pozo y de ahí jalan, supuestamente lo repararon, pero medio le pusieron cemento, al rato ya se está saliendo el agua y por eso se ven las fugas, nada más nos quieren ver la cara”, señaló Bonifacio Cruz L. vecino de Tepetzingo.

Ciudad Cuauhtémoc es una colonia que tiene más de 40 años de historia y, sin embargo, sigue luchando por servicios que deberían formar parte de la infraestructura básica de cualquier asentamiento.

Quizá uno de los ejemplos más fuertes de esta desigualdad urbana se encuentra en La Laguna de Chiconautla. La historia de esta comunidad está directamente relacionada con los terrenos del antiguo Lago de Texcoco, algunos reportes mencionan que en 1996 comenzaron a fraccionarse terrenos pertenecientes a ejidatarios y comuneros de Santa María Chiconautla, proceso que posteriormente dio lugar al asentamiento de miles de familias. Otra referencia señala que la comunidad comenzó a poblarse alrededor de 1997 y que para 2022 se estimaba que cerca de 40 mil personas vivían en la zona con problemas de drenaje, agua potable, servicios de salud y acceso a transporte público, debido al daño visible de las calles de la colonia.

Hoy el problema más visible es el agua, pero no porque sobre, sino porque cuando llueve, el agua no encuentra por dónde salir. En mayo y agosto del 2026, fuertes lluvias provocaron inundaciones y encharcamientos que dificultaron el paso de vecinos, estudiantes y trabajadores. Vecinos de la zona señalaron que la situación se repite durante la temporada de lluvias debido a la falta de infraestructura hidráulica suficiente: “Por más de 30 años estamos ya casi rogándole y llorando al municipio para que resuelva la situación de la colonia, no tenemos drenaje, no tenemos agua y cuando llueve ni se diga, las calles están inundadas, no es nuestra culpa como luego dicen que porque venimos a vivir aquí, es que el gobierno no quiere asumir su compromiso y busca culpables, yo tengo años viviendo aquí, hace meses vino Azucena Cisneros dizque a poner una purificadora gratis las 24 horas, es una burla, había más agua en la calle que en la maquina; me queda lejos y llevar mi garrafón hasta allá y con las calles así, mejor debería arreglarlas¨ mencionó la señora Toñita López.

El fraccionamiento Las Américas, Luis Donaldo Colosio, Ciudad Cuauhtémoc y La Laguna de Chiconautla, no tienen la misma historia, ni las mismas viviendas, ni las mismas condiciones económicas, pero juntas permiten observar algo:

La desigualdad no solamente divide a ricos y pobres; para una familia de una zona residencial, una calle en mal estado puede significar una molestia, pero para una familia de una colonia sin pavimentar, esa misma condición puede significar que una ambulancia tenga dificultades para entrar, que un niño llegue con los zapatos llenos de lodo a la escuela o que un trabajador tenga problemas para salir de su casa cuando llueve. Para una familia con recursos, la falta de agua puede resolverse mediante almacenamiento, compra de agua o alternativas privadas, para una familia de bajos ingresos, la misma carencia puede representar días esperando una pipa o dinero que debe salir de un presupuesto que ya es insuficiente.

Ahí es donde la desigualdad económica se convierte en desigualdad de oportunidades, el México que no aparece en las estadísticas, estas estadísticas no son indispensables, pero detrás de cada porcentaje existe una persona, está la madre que tiene que caminar para conseguir agua, el trabajador que sale de madrugada y regresa por la noche después de varias horas de traslado, el estudiante que vive en una colonia donde las calles se vuelven intransitables cuando llueve, la familia que construyó poco a poco su vivienda, pero todavía espera drenaje y pavimentación y también está la familia que puede elegir entre distintas escuelas, servicios médicos, transporte y opciones de vivienda, la diferencia no necesariamente está en el esfuerzo individual, está también en las condiciones desde las cuales cada persona comienza su vida, por eso la desigualdad no puede analizarse solamente preguntando cuánto gana una persona.

Y entre ambos polos se encuentra una enorme población de trabajadores y familias que, aunque no viven en pobreza extrema, tampoco cuentan con suficiente margen económico para enfrentar fácilmente una enfermedad, la pérdida del empleo o realizar una reparación importante en su vivienda. Ecatepec es el espejo de un problema nacional, quizá por eso este municipio resulta tan importante como ejemplo para entender la desigualdad en México.

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