De las calles al Congreso: el movimiento que viste de gala y tradición a Toluca cumple 26 años

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Entre vestuarios elegantes, plumas, rostros pintados de calavera y una profunda nostalgia que abraza a Toluca cada año, el Salón Benito Juárez del Congreso local se convirtió en el escenario de un emotivo reencuentro con la memoria y la identidad mexiquense.

No era una sesión legislativa cualquiera. Esta vez, el reconocimiento no fue para un trámite burocrático, sino para el corazón de una tradición que lleva más de un cuarto de siglo llenando de vida y color las calles toluqueñas. El diputado Gerardo Pliego Santana encabezó un homenaje sincero a quienes, año con año desde 2002, encarnan a las catrinas y catrines que le dan alma al Día de Muertos en la capital.

Más de dos décadas tejiendo identidad

Todo empezó hace 26 años como un gesto devoto y creativo para la época de finados. Lo que inició con un par de caracterizaciones inspiradas en el arte de Posada fue creciendo poco a poco entre bailes, pinceladas de maquillaje, desfiles y la complicidad de familias enteras.

Hoy, agrupaciones como «Amigos Jubilosos» y «Viernes Juvenil» no solo representan una comparsa festiva, sino la resistencia cultural de una ciudad que se niega a olvidar sus raíces.

Al tomar la palabra, Ana María de la Luz Payán Ramos, una de las homenajeadas, no dudó en ponerle voz al sentir de sus compañeros: más allá del aplauso, pidieron formalmente que la tradición de las catrinas y catrines de Toluca sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de México.

Un compromiso con el arte de la sociedad

El diputado Gerardo Pliego coincidió con la propuesta y adelantó que se analizará a fondo la posibilidad de otorgar ese respaldo institucional a esta expresión que define a la sociedad toluqueña. A su lado, la diputada Martha Azucena Camacho Reynoso destacó la energía y entereza con la que estos colectivos mantienen vivas las costumbres del país, abriendo las puertas del Poder Legislativo para que la cultura popular ocupe el lugar de honor que merece.

Entre abrazos, aplausos e imágenes para el recuerdo, las catrinas y catrines demostraron que en Toluca la muerte no se padece: se viste de fiesta, se baila y se hereda con orgullo de generación en generación.

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