El drama de las lluvias en Granjas Arenal en Atenco.
Los vecinos de la comunidad de Granjas Arenal, en el municipio de Atenco, viven en constante alerta cada vez que llueve debido a las frecuentes anegaciones. Ayer por la tarde, las “lluvias atípicas” agravaron la situación, dejando a los residentes luchando contra el agua. Lola, de 71 años, es una de las vecinas más afectadas. «¿Ya sacaste el agua?», le gritó Graciela, de 68 años, a su vecina de enfrente. «Si terminaste, prepárate que ahora viene de nuevo», insistió. Eran poco más de las 15:00 cuando la lluvia se intensificó y, en poco más de 10 minutos, la calle se inundó, de nuevo. Sin pavimento, ni drenaje, las labores de limpieza se complican. En la casa frente a la de Graciela, tres jóvenes y un hombre formaron una cadena humana para sacar el agua con baldes. «Yo siempre me quise ir, pero quieres vender y tampoco se puede, nadie quiere venirse aquí», contó ella, quien ha vivido en esa vivienda amarilla por muchos años. «Pasa siempre lo mismo», dijo con resignación.
Su marido Aníbal, de 72 años, acomodaba las puertas de madera en la escalera. Las sacan cada vez que llueve. Suben todos los muebles sobre bases de hierro y remodelaron la cocina para elevarla. Como todos los vecinos de la cuadra, tienen una compuerta delante de la puerta del frente. «de qué sirve quejarnos, los del gobierno no nos ayudan, nomás nos dan la pensión, pero no podemos subir y bajar los muebles cada que llueve, ya no somos jóvenes y nos hijos se fueron», agregó. Lola, recuerda con amargura: “Ya cuando bajé los pies de la cama estaba con agua. Entra [el agua] por las coladeras y el baño”, señaló. Caminaba y sacaba baldes con agua del patio de su casa. “Mi hija vive en Ixtapaluca, ¿usted cree?, ya no la veo, solo tengo a mi marido y ya estamos grandes”, explicó. A pesar sus intentos, el agua volvió a ingresar a su casa. “Ahora es inútil que haga algo, tengo que esperar a que baje”, concluyó resignada. Con más de treinta y cinco años de existencia y diferentes gobiernos federales, estatales y municipales, el desprecio de las autoridades por la gente de Granjas Arenal, es evidente. En pleno siglo 21, “¿dejaremos de ver estas escenas dignas del paisaje mexicano de 1910? ¿Algún político se pondrá a la altura?”, se preguntan los vecinos a quienes vemos sacar agua de sus casas cada vez que llueve, mientras los que gobiernan están secos, en sus casas.

