Gael García Bernal revela cómo fue trabajar con M. Night Shyamalan en ‘Old’
Old (Tiempo), la nueva cinta de M. Night Shyamalan sobre una enigmática playa donde la vida de una persona se acelera hasta durar solo un día, sirvió a Gael García Bernal, uno de sus protagonistas, para reflexionar sobre cómo abordamos el paso del tiempo y la muerte. El actor nacido en Guadalajara está acompañado en la película, que aterriza el próximo viernes en los cines, por Vicky Krieps, Rufus Sewell y Thomasin McKenzie.
Los misterios sin aparente explicación y los giros constantes de guion, con un final muy del estilo de Shyamalan, dominan esta adaptación al cine de la novela gráfica Castillo de arena (Sandcastle de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters), en la que García Bernal es un padre de familia con la lógica como faro pero con muchos asuntos personales por resolver. Ha trabajado con cineastas como Cuarón, Iñárritu o Almodóvar. Después de rodar esta película con Shyamalan, ¿cree que él también está entre los mejores directores del mundo? Shyamalan ha sido uno de los pilares del cine moderno de Estados Unidos. De repente surgió esta voz joven, singular, propia y con un manejo del lenguaje cinematográfico que pudo transmutar el género de los superhéroes y armar thrillers metafísicos interesantes. Lo hizo sin caer en lo estridente o lo operístico de una película de terror, pero sí teniendo todos estos ingredientes que generaban una búsqueda y una pregunta abierta. Sus películas que más me gustan son El protegido (2000), El bosque (2004) y La joven del agua (2006). Me fascina cómo están realizadas, son alucinantes. Todo eso me interesaba de trabajar con él.
El proceso creativo de la película tiene que ver mucho con partir desde unas limitaciones. Si uno hace el ejercicio de elaborar un espacio donde todo es posible y a ese espacio le va poniendo limites, empieza a surgir una creatividad. Y además dices: ‘Le uno a esta imposibilidad el peor personaje que puede estar aquí, que es un personaje increíblemente racional’. Este es un lugar en el que no existe la lógica más grande que tenemos, que es el tiempo. Desde nuestro primer recuerdo de existencia, el tiempo es un común denominador de todos los seres humanos. Es un punto de partida para hablar de cualquier cosa. Es imposible hablar atemporalmente y es imposible pensar atemporalmente porque somos seres existenciales: estamos constantemente pensando en lo que vamos a hacer, en hacia dónde vamos, esa gran pregunta. Cuando todo eso se trastoca, se pierde un orden y el tiempo transcurre de otra forma, directamente no se entiende nada y eso es lo que le pasa a este personaje. Parte del atractivo de Tiempo.

