San Fco Putla, Tenango del Valle, prepara sus sembrados para día de muertos
.-«La tradición de sembrar vegetales y lo que la tierra nos dé, viene de mis bisabuelos».
A menos de una hora del centro de Toluca, Estado de México, se encuentra San Francisco Putla, del municipio de Tenango del Valle, donde se empieza a observar el multicolor y vivos matices, que decoran sembradíos de enormes variedades de flores que la rica tierra de esta región de la entidad más poblada del país.
No obstante ya se observan los hermosos girasoles, entre todas las flores que seguramente en 15 días ya estarán listas para ser acaricidas por los rayos de luz del sol de octubre en un otoño lleno de colores amarillos. Aunque las pinturas de girasoles de Van Gogh son muy similares en muchos aspectos, cada una se destaca como su propia obra de arte. Van Gogh empezó a pintar los girasoles después de salir de Holanda para Francia en búsqueda de crear una comunidad de arte. Los primeros girasoles fueron creados para decorar el dormitorio de su amigo Paul Gauguin, La mayoría de los girasoles en jarrones de Van Gogh fueron creados en Arles, Francia, durante 1888-1889. Van Gogh creó algunas pinturas de girasoles antes de este etapa en París, Francia, alrededor del 1887. Y ahora se observan en esta fantástica tierra mexiquense.
A un mes de que todas las flores tapicen los sembradíos de esta conurbación, ya se pueden observar los lindos girasoles que rodean los constantes paisajes mexiquenses sepias, el suelo cansado y calles claroscuras, se empieza a advertir un azul celeste infinito, de ensueño.
Miles de visitantes llegarán a esta tierra mística, para llevar las flores a sus seres queridos, que seguramente los están esperando, y después de una pandemia seguramente no pudieron visitarlos, pero esta vez todo cambiará y todo se convertirá en un multicolor de alegría y esperanza.
Los floricultores de esta región, esperan la cosecha de su siembra con gran anhelo, lo hacen año con año , para dar pie a miles de visitantes que vendrán por sus plantas en especial por la de cempasuchitl. Se trata de una planta endémica del continente americano que se compone de 58 especies, de las que 35 habitan en México. La palabra viene de dos sustantivos: sempôwal, que significa 20 (o muchos), y xôchitl, que es flor. Su traducción sería “flor de 20″. Dice la leyenda que Xóchitl y Huitzilin estaban enamorados desde que eran niños y que por las tardes subían a la montaña dedicada a Tonatiuh, el dios azteca del sol, y le ofrendaban ramos de flores. Pero un día se desató la guerra y Huitzilin fue a pelear para defender las tierras aztecas y murió. Destrozada de dolor, Xóchitl pidió al dios Tonatiuh que la librara de su sufrimiento y la reuniera con su amado. El dios del sol cumplió con el pedido, dejó caer sus rayos sobre Xóchitl, y ella se transformó en una flor de color amarillo intenso. Luego un colibrí se posó en el centro de la flor y ésta abrió sus 20 pétalos liberando un aroma intenso. Siguiendo el mandato de Tonatiuh, el amor de la pareja azteca permanecerá mientras haya colibríes y flores de cempasúchil en los campos mexicanos. Actualmente su aroma significa Día de Muertos. Para algunos el llamado, para otros el ser y estar con sus difuntos. Pero sea cual sea la tradición, el cempasúchil es sinónimo de olor y sabor a México. Del sello color naranja del que se tiñen las tumbas de todo el país y, sin duda, de garantía para lugares como San Francisco Putla donde, sea cual sea la circunstancia, siempre estarán al pie del cañón.

