Pese a que México está influenciado por la cultura estadounidense, la festividad del Día de Muertos ha resistido

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Los orígenes de esta tradición son anteriores a la llegada de los españoles.

Para los antiguos mexicanos, la muerte era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, es decir el reino de los muertos o inframundo y no tenía la connotación moral de la religión católica, en la cual la idea de infierno o paraíso significa castigo o premio.

Los antiguos mexicanos creían que el destino del alma del muerto estaba determinado por el tipo de deceso que había tenido y su comportamiento en vida.

Durante la época prehispánica, esta festividad se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar, el cual iniciaba en agosto y duraba 30 días.

Con la llegada de los españoles, la fiesta se hizo mestiza y sumó nuevos elementos y significados católicos. La cruz de flores es el más significativo de estos elementos.

Entre el 1 y el 2 de noviembre se lleva a cabo esta celebración.

El 1 es el día de Todos los Santos y el 2 el día de los Fieles Difuntos. Se reza y en algunas zonas del país se pasa la noche en los panteones. Al terminar la celebración, se degustan todos los platillos y bebidas de la ofrenda.

Hay quienes empiezan los festejos el 28 de octubre, cuando recuerdan a quienes perdieron la vida de manera violenta. Mientras que el 30 y 31 de octubre se honra a los niños, en especial a los que murieron sin ser bautizados.

Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos al de los vivos.

De forma indispensable deben estar imágenes de los difuntos, cruces, copal, papel picado, velas y veladoras, agua, flores, comida pan, calaveras y bebidas al gusto de los difuntos.

 ¿PARA QUÉ SE USA LA FLOR DE CEMPASÚCHIL?

El cempasúchil es una planta originaria de México y de Centroamérica que se utiliza como adorno en las ofrendas y altares.

Además, florece en otoño (cerca del Día de Muertos).

Se dice que sus pétalos de color naranja y amarillo marcan la senda que deben recorrer los muertos durante la visita que hacen estos días porque se supone que guardan el calor del sol y su aroma los llama.

Además de los muertos y los dioses, otro de los personajes comunes es el perro, que según la tradición ayudaba en el Mictlán a hallar a los muertos el camino a su destino final.

 

En el siglo XX se añadió la catrina, la mujer calavera creada por el grabador José Guadalupe Posada, y los alebrijes, una artesanía hecha de cartonería y con colores vibrantes que representan animales fantásticos.

¿CÓMO AFECTÓ LA PANDEMIA EL DÍA DE MUERTOS?

En 2020, la pandemia por coronavirus obligó a realizar esta festividad de manera híbrida, pues mientras en algunos estados los panteones se mantuvieron abiertos, en otros se suspendieron las visitas a los cementerios o se restringió el número de asistentes.

La mayoría de mexicanos montaron en casa sus ofrendas para recibir a sus muertos.

Este año, con 29 de 32 entidades en semáforo de bajo riesgo, los cementerios vuelvieron  a tener la misma afluencia previo al COVID-19.

¿TIENE RELACIÓN CON HALLOWEEN?

Pese a que México está fuertemente influenciado por la cultura estadounidense, la festividad del Día de Muertos ha resistido y coexistido con la celebración de Halloween.

En un principio se pensaba que no tenían relación, pues Halloween era una fiesta pagana y el Día de Muertos un día abocado a la nostalgia, a los que no están. Por eso antes se reprochaba que un festejo suplantara a otro.

Sin embargo, la globalización y el cine -con películas como “Spectre” y “Coco»- han logrado resignificar el Día de Muertos y hoy se mezclan elementos culturales de ambas festividades.

 

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